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Bueno, ud sigue trabajando allí en un horario de oficina preso todo el día. Increíble.
Sí, increíble porque habemos personas que vemos eso como una locura. Lo que en un principio de mi vida parecía algo normal. Toda mi familia lo hacia. Era la recomendación de los mejores en ese momento. Consigue un buen trabajo. Mira a tu tío, a tu papá, tienen lo que tienen porque estudiaron “o no” y tienen un buen trabajo, y se ganan lo que tienen con esfuerzo.
Entonces vas tú y te pones a estudiar como los buenos, te gradúas y sales como loco a buscar una empresa que te de un buen trabajo. Y luego caes como tremendo tonto en una trampa que te va robando poco a poco el tiempo de tu vida. Que te crea una angustia por mantenerlo por cubrir tus gastos que vas adquiriendo con el tiempo.
Luego, con los años de preguntarme que coño estoy haciendo caigo en cuente que es la mayor locura que se está cometiendo masivamente.
La gente una vez se vino de los campos a las grandes ciudades para hacerlo. Pero yo hoy en día preferiría estar en el campo sembrando a estar preso en un sitio voluntariamente.
Tenemos que tener un trabajo claro, estamos programados instintivamente para hacer cosas, crear, inventar, etc.
Pero no debe ser necesario cumplir un horario con carácter obligatorio en una faena que no está relacionada contigo.
Yo mismo no lo hago, hoy en día decido a dónde ir, qué hacer, en qué momento. Y me espanto con la sola idea de tener que regresar a un empleo de oficina.
Pero alusinado veo como la sociedad entera todavía lo hace.
Tu dirás que si te gusta tu trabajo, ok, está bien. Me parece bien que realices un trabajo en el que estés a gusto. Estupendo si te paras en la mañana y decides a dónde enfocar tu esfuerzo ese día. Pero si tú vas a una oficina, empresa, fábrica todos los días a realizar un trabajo en el que tengas que cumplir un horario voluntariamente obligado, déjame decirte que te estás perdiendo simple y llanamente el placer de vivir.
Repito: te estás perdiendo el placer de vivir.
Bueno pero ¿cómo hago? tengo que trabajar. Tengo que pagar los gastos.
Esa es la pregunta de siempre. Siempre nos preguntamos eso. Es una pregunta para evadir.
A veces veo gente disfrutando de unas buenas vacaciones realizando viajes muy placenteros. Para luego regresar voluntariamente obligados a cumplir sus horarios en sus trabajos. Y eso me da pena y lástima.
¿Qué es lo que pasa?
El cerebro es un órgano que nos ayuda a sobrevivir. Entonces cuando nuestra seguridad se encuentra cubierta por un empleo de 8 a 5, nuestro cerebro manda a nuestra mente interna la señal de que todo está ok, mantente así. No realices un cambio, porque un cambio es peligro.
Yo quisiera dar alguna receta para vencer ese mecanismo de nuestro cerebro. Pero la realidad es que no lo tengo muy claro. Solo que un día tomé la decisión de no hacerlo mas.
Vamos a ver. Pregúntate esto. ¿Qué pasaría si estás en un mundo donde debes mantenerte por ti mismo? Crea en tu mente la idea de que tienes prohibido el ponerte en un empleo. De hecho no existe esa posibilidad.
¿Qué haces? ¿Te mueres de hambre?
No.
Lo que va a pasar es que una vez más tu órgano de sobrevivencia, tu cerebro, va a buscar los mecanismos que sean necesarios para hacer que sobrevivas.
Vamos a recrear este mundo de fantasia, una cosa que no existe. Pero imagínatelo.
Estamos en un mundo donde la gente nace y luego crece y llegado a una edad adulta, la sociedad le insta a que sean independientes de sus padres, ¿cómo? Haciendo algo. ¿Hacer qué? Bueno, lo que deseen. Eso es algo que tienen que resolver. Entonces empiezan a usar el cerebro para sobrevivir. Unos empiezan a cazar animales para dárselos a los que hacen otras cosas. Algunos cortan madera. Otros les da por enseñar. Otros hacen casas. Otros hacen las ventanas para esas casas. Otros hacen ropa. Otros crear mecanismo para llevar el agua a las casas. Otros crean seguridad. Otros hacen armas.
No lo compares con las sociedad en que vivimos. Pro favor, no lo hagas. Solo imagina. Y tampoco te preocupes por las personas que ayudan a estos. Porque es que trabajan en equipo. El que hace mesas lo hace junto con otros 10 que también decidieron usar su ingenio para hacer mesas. No están empleándose, están haciendo algo que es lo mejor en lo que les va. O lo que les gusta. Pero no cumplen un horario. Y no es que se van de flojos, porque es que eso que hacen les gusta, les motiva, quizás trabajan mes de 10 horas al día, obviamente porque les gusta.
Esta sociedad claro está que con los años insta a sus descendientes a ser líderes. A que tienen que afrontar la vida de alguna manera. Tienen que desarrollar talento, liderazgo, audacia.
Pero como esto es una imaginación ahora, te pido que imagines que en esa sociedad llegó alguien y puso lo que tenía que llegar para poner mal las cosas, una empresa. Sí, una empresa. Una empresa donde empezó a decir que no sean líderes. Pero sí talentosos. ¿Cómo? Pues solo vengan a emplearse a esta empresa. Esta empresa les paga para que realicen un trabajo que se les va a decir cual. Esta empresa les va a cubrir sus necesidades. Entonces no se preocupen por salir adelante por sí solos, por ser líderes, que ya no es necesario. Solo sean talentosos para esta empresa. Solo trabajen 8 horas para la empresa y ya. El resto del tiempo pueden usarlo para entretenimiento.
En esta situación imaginaria vemos que una cualidad que tienen para aprender el liderazgo fue sosegada. La manera natural de lograr las cosas fue suprimida por una más cómoda. Con el tiempo esta gente se olvidó que una vez la vida los instaba a ser lideres lideres y vivir la vida.
Entonces si el cerebro no tiene la necesidad de realizar las acciones y mecanismos necesarios para buscar tu seguridad porque esta ya está respaldada por una empresa entonces lo que hace es lo que tiene que hacer. Tu cerebro percibe esa seguridad, percibe la aparente causa de esa aparente seguridad y te da la señal de que te mantengas así, así estamos bien.
Allí en esta fábula he contado una manera de cómo podemos hacer. Somos por naturaleza seres que buscaremos la manera de salir adelante. Pero tenemos primero que reconocer lo que no debemos hacer para que nuestro instinto empiece a buscar las maneras que sean necesarias. Y por experiencia les digo que lo hará. Nuestros cerebro irremediablemente las va a encontrar.
Pero para empezar hay que sugerirnos a nosotros mismos que tal situación no puede continuar. Al igual que no se puede permanecer con una casa inundada, o con el baño roto, o con la llanta del carro desinflada, esas cosas se suelen remediar de inmediato. Igual ese bendito empleo de 8 a 5 debe tomarse como provisional, una situación temporal a la que hay que buscarle solución. Tanto va a ir el cántaro al agua que se rompe. Nuestro órgano de sobrevivencia va a percibir que algo pasa y va  a dar con alguna solución.