Lo que para un pintor es la pintura, para un fotógrafo es la luz.

En fotografía se trabaja con la luz, de allí su gran importancia para el fotógrafo en saber qué es. Lo primero que tiene que venir a la mente cuando se habla de la luz es el espectro electromagnético. Ondas cargadas eléctrica y magnéticamente que tienen frecuencias determinadas, emitidas por partículas sub atómicas de un cuerpo que está recibiendo energía. Mientras más energía reciba este cuerpo mayor vibración tendrán sus partículas y por lo tanto mayor frecuencia tendrá su radicación electromagnética. Y en su más sencilla definición la luz es el rango de frecuencia del espectro electromagnético que es visible al ojo humano.

La radiación de las ondas electromagnéticas suelen ser expresadas en longitud de onda, lo cual es el inverso de la frecuencia, tal como se puede ver en el diagrama de abajo.


La altura de las crestas de las ondas, es decir, su amplitud, determina el brillo o intensidad de la luz. La distancia entre las crestas, es decir, la longitud de onda, determina tanto el color de la luz, como la capacidad de afectar o no al material fotosensible.

Las ondas de radio, las que sintonizamos como emisoras, son parte del espectro electromagnético, con longitudes de ondas más largas que la luz visible. Los rayos X, normalmente usados para hacer radiografías óseas, son ondas electromagnéticas con longitudes de ondas más cortas que la luz visible. (ver imagen principal).

Cuando un cuerpo recibe una energía tal que sus partículas empiezan a emitir una radiación electromagnética de longitud de onda entre los 400nm (4×10-7metros) y 700nm (7×10-7metros) nuestros ojos empiezan a ser sensibles a estas ondas, percibiéndolas como luz visible. Todos los posibles colores que percibimos son la combinación de estas longitudes de ondas.

El Sol, nuestra mayor fuente de luz, tiene su radiación electromagnética más fuerte en ese rango. La luz del Sol, sin alteraciones ambientales o artificiales, es completamente blanca. Es decir, tiene todas las longitudes de ondas, entre 400nm hasta 700nm balanceadas por igual. Pero se puede ver alterada por el clima entre otras cosas. Normalmente se obtiene totalmente blanca en horas del medio día con cielo despejado.

La ausencia o atenuación de algunas longitudes de ondas en el rango mencionado hará que la luz resultante deje de ser luz blanca y tome diferentes tonalidades. Cuando queremos fotografiar un objetivo sin alteraciones en sus colores esperamos tomar una fotografía de él con luz completamente blanca. Cuando esto no ocurre usamos el «balance de blanco», herramienta que ayuda a obtener una fotografía como si se estuviera trabajando con luz blanca cuando no es así.

Luego, todo cuerpo absorbe y emite luz, es por ello que todo lo que vemos toma un color característico. Un cuerpo que absorba todas las longitudes de ondas de la luz visible será de color negro dado que a nuestros ojos no llega ninguna longitud de onda reflejada desde ese cuerpo que podamos percibir. Al contrario, un cuerpo que no absorba ninguna longitud de onda de la luz visible, como el papel, las refleja todas y lo veremos como blanco.

Si eres fotógrafo, cuando usas la cámara y sus diferentes accesorios e implementos estás manipulando la luz. Para los físicos la luz es todo el espectro electromagnético y no solo la luz visible. La luz es el ente en el universo que viaja a la mayor velocidad posible, cerca de los 300.000Km/seg, viajar más rápido que es eso es matemáticamente imposible y si se llegase a hacer sería, en teoría, viajar hacia atrás en el tiempo.

Hasta luego.

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