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Innegablemente no se debe salir de ese contexto. Todos nosotros debemos recorrer nuestro propio camino.

¿Qué es lo que hace que no lo hagamos?

¿Por qué nos encaminan por caminos errados o caminos que no hemos escogido o caminos que no nos gustan? En sí parece que el sistema nos obliga a seguir caminos que no podemos del todo evitar. Parece que las razones para establecer nuestros caminos vienen más de las dificultades que nos proporcionan las circunstancias.

Y uno de ellos, el mayor de todos es el económico. La necesidad de tener el dinero para vivir en la vida parece ser el mayor motivo que hace que tomemos caminos inapropiados. Que estemos haciendo cosas que no son de nuestro total agrado.

Porque es que los gastos no esperan a que tú desarrolles tus capacidades. Por lo que solemos tomar los caminos más rápidos para solventar las cosas.

Algunas personas más que otras logran tener más confort para poder encaminarse en sus propios caminos. Otros deben solventar dada sus necesidades.

Pero el punto importante es si nos podemos dar cuenta de ello y tomar la decisión de recuperar la autonomía de encontrar nuestro camino correcto y tomarlo.

Porque con el solo hecho de estar en nuestro propio camino la felicidad que se siente es sorprendente.

Hoy en día el objetivo que más busco es el de desprenderme de la necesidad que me impone el tener que hacer dinero para pagar gastos. Tengo que hacer lo posible por andar en mi propio camino.

¿Entonces como seriamos capaces de andar por nuestros propios caminos en grandes metrópolis?

Porque si nos quisiéramos librar de este encadenamiento lo haríamos alejándonos de las ciudades. Viviendo en campos. Realizando algunas pocas actividades que generen lo meramente suficiente como para cubrir algunos pocos gastos.

¿Estaría bien?

Es contradictorio, pero prefiero vivir en una ciudad. No se puede negar que en las ciudades podemos avanzar más rápido y más eficiente. Además de generar más impacto en la sociedad con las acciones que tomemos.

Entonces el objetivo se convierte en tener tu propio camino viviendo en una ciudad.

Pero entonces cómo, sin tener que recurrir a ayuda para vivir.

Bueno, teniendo algo bueno. Algo bueno que compartas con la ciudad.